La suceptibilidad

La suceptibilidad es una manifestación de nuestro orgullo y envenena muy fácil nuestras relaciones con nuestro entorno. ¡Y somos los primeros en ser su víctima! En el cristiano, la suceptibilidad es el indicio de que falta el verdadero amor y la humildad. Las personas suceptibles ven todo bajo un aspecto deformado.
  Hasta lo mas pequeño los hiere, todo les parece una burla, malevolencia o falta de consideración. Todo lo que hacen los demás pareciera tener un carácter reprobable, y siempre están dispuestos a suponer que los otros tienen malas intenciones con ellos.
  En realidad todo da vueltas alrededor de su importante "YO". Algunas veces reclaman que sus méritos no son reconocidos, otras que no se les da lugar debido a que los subestiman.
 Por desdicha, a menudo estas personas constituyen el mas serio obstáculo en el andar común de los cristianos. Éste debería ser sincero y alegre,pero con demasiada frecuencia es penoso y desalentador, de tal modo que se manifiestan ofensas mutuas entre hermanos: conocemos poco lo que es soportar y perdonar (Colosenses 3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.)
  En verdad solo hay un medio para curarnos de esta desagradable tendencia:tener ante nosotros el perfecto modelo de humildad y de renuncia a sí mismo, Jesús nuestro salvador y Señor, quien padeció por nosotros, dejándonos su ejemplo.



Mirad que ninguno pague a otro mal por mal;
 antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.
Estad siempre gozosos.
Orad sin cesar.
Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
No apaguéis al Espíritu. 
1 Tesalonicenses 5:15-19  
                                                
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