¿Vivir sin esperanza?



El ser humano vive de esperanza. El escritor Albert Camus escribió: "Quién no tiene esperanza y es conciente de ello, ya no tiene porvenir". ¡Cuán cierto es! Pero la cuestión es en quién esperamos y si nuestra esperanza cumple con lo que promete. 

  En su libro "Pabellón de cancerosos", Alejandro Soljenitsin describe el destino de un hombre que repentinamente fue internado en un clínica de cáncer. Tenía aún muchos proyectos, siempre fue un hombre sano y con muchos deceos de vivir y su mundo se fue abajo cuando supo que sus días estaban contados.
Finalmente pensó en Dios y el sentido de la vida, y se preguntó: "¿De qué viven loss hombres?" También hizo esta pregunta a los que estaban internados con él. Uno dijo: "Del dinero".

Otro explicó: "De los alimentos, del agua, del aire".

¿Es verdaderamente todo?

  Tiene razón quien expresó alguna vez: "Lo que el oxígeno es para los pulmones, la experanza lo es para la existencia humana. Si quitas el oxígeno, ocurre la muerte por asfixia". Quítese la esperanza y los humanos experimentaran una "disnea" que se llama desesperación

 ¿Se puede decir más claramente?
Necesitamos esperanza para nuestra vida, una esperanza que aún continúa aun cuando se acerca la muerte.

Y esta esperanza existe. Jesucristo mismo quiere ser nuestra esperanza. Haga la prueba con Él. Nunca lo decepcionará. Gozosos, los creyentes pueden decir: Aguardamos "la esperanza bienaventurada y la manifestacion gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. (Tito 2:13)

No os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
1 Tesalonisenses 4:13